Miss Caffeina: “Este disco es más crudo, más directo y más nuestro que nunca”

Miss Caffeina regresa con un nuevo álbum, Buenasuerte, que combina vulnerabilidad, beats electrónicos y letras directas que ahondan en lo más humano. La banda, referente dentro del panorama musical español, reflexiona sobre su evolución artística, su manera de entender la música y la importancia de seguir conectando con el público desde la honestidad.

Acaban de presentar su nuevo álbum. ¿Con qué sensaciones llegan a este momento?

(Alberto Jiménez) Con muchas ganas e ilusión. Es un disco que se nos hace muy fácil de presentar, porque sentimos que representa exactamente lo que queríamos hacer. Creemos sinceramente que es un gran trabajo y estamos muy orgullosos del resultado.

¿Qué dirían que define o diferencia a este disco respecto a los anteriores?

(Sergio Sastre) Diríamos que son historias contadas con una crudeza y una brutalidad emocional muy potentes. Desde el principio tuvimos claro que queríamos darle protagonismo a las voces, acompañadas de beats electrónicos minimalistas pero intensos. Pablo, con quien hemos trabajado en la producción, entendió perfectamente esa dirección. El resultado es un disco muy desnudo, donde cada palabra y cada sonido tienen su espacio.

Comentaban que ha sido un proceso rápido. ¿Cómo se gestó exactamente?

(Antonio Poza) Desde que empezamos a componer la primera canción hasta que lo grabamos pasó casi un año, pero el proceso fue muy natural. En la furgoneta ya hablábamos de qué queríamos contar, con quién queríamos trabajar y qué queríamos resaltar en la producción. (Alberto) Todo fluyó de forma espontánea, sin una fecha impuesta, hasta que sentimos que estaba realmente terminado.

Dicen que es un trabajo muy personal. ¿En qué sentido?

(Alberto) Todos nuestros discos lo son, porque hablamos de cosas que vivimos, vemos o nos cuentan. Pero este tiene un lenguaje más directo, más descarnado. Eso hace que todo parezca más crudo, más real. Nos hemos despojado de adornos para contar las cosas tal y como las sentimos.

Cuando las letras nacen de experiencias personales, ¿cómo encuentran ese punto común entre todos?

(Sergio) No fue difícil, porque el concepto del disco es universal. Todos hemos pasado por situaciones que te remueven emocionalmente, y eso nos permitió conectar fácilmente. Las canciones hablan de algo que nos interpela a todos, así que fue sencillo sumarse a ese río emocional compartido.

¿Tienen alguna canción favorita dentro del disco o es imposible elegir?

(Alberto) Siempre cuesta elegir, pero “Intemperie” es una de nuestras favoritas. También “Que seas feliz” y “Mala suerte”. Curiosamente, “Que seas feliz” no iba a ser single, pero cuando la tocamos en directo antes de publicarla, vimos la reacción del público y decidimos lanzarla. Funcionó de una forma muy especial.

En varias respuestas han mencionado “la furgoneta”. ¿Qué representa ese espacio para ustedes?

(Alberto) Todo. Es donde compartimos nuestro día a día: cómo estamos, qué nos preocupa, qué nos ha pasado. Llevamos tanto tiempo juntos que con una mirada ya sabemos en qué estado viene cada uno. También es donde surgen muchas ideas, y donde escuchamos música, aunque ahora cada uno va con sus cascos. Aun así, hay momentos —como antes de los conciertos— en los que ponemos algo para motivarnos. Es un lugar de convivencia y conexión constante.

¿Qué les gusta escuchar en esos viajes?

(Sergio) De todo un poco. Lo último que sonó fue Alejandro Sanz, justo cuando sacó su nuevo disco. Nos gusta descubrir cosas nuevas, pero también revisitar artistas que admiramos. Cada viernes solemos comentar los lanzamientos y compartir lo que nos ha gustado.

Precisamente, ayer Alejandro Sanz anunció que actuará en Barcelona en el RCDE Stadium. ¿Se imaginan tocando en un espacio de dicho calibre?

(Alberto) Por imaginarlo, sí (ríen). Pero siendo realistas, no sabemos si llegaría a pasar. Nos gusta pensar que, si algún día tocamos en un estadio, sabríamos qué hacer y cómo adaptarnos. Hoy por hoy nos sentimos cómodos en el formato en el que estamos porqué nos permite mantener la cercanía con el público, y eso es algo que valoramos muchísimo.

Esa cercanía es una de sus señas de identidad. ¿Sienten que el público también se la devuelve?

(Antonio) Totalmente. Con el tiempo hemos aprendido a valorar más a la gente que nos escucha, compra nuestros discos o viene a vernos. Gracias a ellos estamos aquí. Al principio estás tan centrado en abrirte camino que no te das cuenta, pero con los años aprecias esa conexión mucho más.

Sus letras transmiten una sensación de aceptación y de superación personal. ¿Buscan provocar esa identificación en quien las escucha?

(Alberto) No tanto provocarla, pero sí nos emociona que ocurra. No puedes controlar la relación que la gente tiene con tus canciones: puede que una les ayude o, al contrario, que les remueva algo difícil. Pero eso es lo bonito de la música, que alguien escuche tu historia y la haga suya. Solo ocurre con ciertas formas de arte —la música, el cine, la literatura—, que son capaces de conectar con las emociones de manera tan directa. Esto es algo que dicen mucho en Operación Triunfo, por ejemplo.

¿Están siguiendo el programa? ¿A quién ven ganador/a?

(Alberto) Solo lo estoy viendo yo. Sinceramente, este año todavía no hay nadie que me supere… o sea, que me parezca una estrella ya. En otras ediciones, como que desde el principio se veía quién destacaba, pero creo que Téyou es mi favorita. Porque no solo se trata de cantar bien o de tener una técnica impecable, sino de muchas otras cosas, y creo que ella engloba todo eso.

Los concursantes de OT empiezan ahora su carrera profesional. ¿Cómo fueron sus inicios?

(Sergio) Recuerdo ensayos interminables en locales diminutos, mucho calor, mucho ruido y muchas ganas. Nos conocimos en parte por casualidad: Alberto buscaba banda en un foro y nosotros cantante. Luego se sumaron Antonio y los demás. No sabíamos cómo funcionaba la industria, pero teníamos una ilusión enorme y una ingenuidad muy bonita. Éramos felices simplemente tocando.

¿Tienen algún recuerdo especialmente significativo de estos años?

(Sergio) Muchos. Por ejemplo, la grabación de De polvo y flores fue muy especial porque no sabíamos qué iba a pasar después. También recordamos con cariño una actuación en el BBK Live: tocamos en La Carpa y después fuimos todos a ver a Coldplay. Fue un día muy simbólico, porque aún éramos muy ingenuos, pero conscientes de que estábamos viviendo algo grande.

Aquellos tiempos ya no se parecen a los actuales. Hoy en día, el artista debe ser casi “360 grados”: música, redes, imagen, comunicación… ¿Cómo lo gestionan?

(Alberto) Es cierto que ahora se exige mucho más, pero también puedes decidir cómo hacerlo. Nos gusta estar implicados en todo, porque cuanto más participas, más real es lo que presentas. La parte visual y estética es fundamental: forma parte del discurso. Nos encargamos del diseño, los visuales, el concepto de los directos… y lo disfrutamos. Es otra manera de contar quiénes somos.

La estética de este disco es especialmente cuidada. ¿Qué buscaban transmitir visualmente?

(Antonio) Queríamos que el universo visual reflejara la emoción del álbum: algo sobrio, directo, con un punto de vulnerabilidad. Trabajamos con Dabo y Alberto Mármol, con quienes ya habíamos coincidido en el Benidorm Fest, y la conexión fue total. Entienden nuestro lenguaje y eso permite dialogar y crear desde la confianza.

Hablan del Benidorm Fest, un momento importante para cualquier artista. Sin embargo, ustedes han pisado grandes escenarios. Antes de entregarse al público, ¿sienten nervios?

(Alberto) Depende del día. Hay veces que sales con una energía desbordante y otras en las que estás más tranquilo o cansado. Si nos toca salir a las 3 de la madrugada… pues estamos cansado. Pero incluso en esos días lo das todo. No todos los conciertos se viven igual, y precisamente por eso cada uno es especial.

¿Cómo saben cuándo va a ser un “bolazo”?

(Ríen) Se siente. Hay noches en las que notas que todo encaja: el público, el sonido, la energía. Y otras en las que tiras más de interpretación que de emoción. Pero siempre tenemos el mismo compromiso: dar lo mejor de nosotros. Esa es la única forma de que las canciones sigan vivas.

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