Luis Cepeda llega a Barcelona con las ganas intactas y un puñado de canciones nuevas bajo el brazo. Mañana, 25 de octubre, actuará en la sala Razzmatazz, donde promete un concierto lleno de emoción, cercanía y energía. Antes de la cita, conversa con este medio sobre su nueva etapa, su relación con el público y su visión de la música.
Mañana vuelve a Barcelona después de una ansiada espera. ¿Cómo se siente ante esta cita?
Con muchas ganas. La última vez fue muy bonito, la gente estuvo muy entregada. Tengo muchas ganas de cantar las nuevas canciones, que son cinco temas de mi nuevo trabajo, y que el público las disfrute. Quiero terminar esta etapa por todo lo alto, como se merece.
Esta ciudad le conoce bien. ¿Qué tiene de especial este público?
Barcelona es mi tercera casa, después de Galicia y Madrid. Viví aquí y siempre es especial volver. La gente es muy entregada. Hay lugares en los que cuesta más que el público reaccione, pero en Barcelona lo dan todo.
¿Se ha marcado alguna expectativa para esta actuación o prefiere dejarse llevar?
No, yo fluyo. Sobre todo disfruto de cantar mis temas. No tengo expectativas; creo que siempre hay que ir sin ellas y disfrutar de lo que pase. Lo importante es dar el 100%, que es lo que hago siempre.
Entre las canciones nuevas, ¿hay alguna que le resulte especialmente significativa?
Sí, hay una que se llama Y si eres un pez. La he cantado tres veces y es muy especial porque habla de mí, no de lo típico —amor, desamor…—, sino de otra cosa. Creo que es una de las más interesantes de escuchar, sobre todo por la letra.
¿Qué es lo que más le emociona cuando está sobre el escenario y siente la reacción del público?
Lo más bonito es que la gente se sepa las canciones, que las coree, que las sienta como suyas. Que algo que yo he escrito influya, de alguna forma, en la vida de alguien. Eso es lo más especial de hacer canciones y cantarlas.
Ahora que se encuentra en plena gira, con una agenda intensa, ¿le queda tiempo para seguir componiendo?
Sí, aunque como ya tengo el disco medio cerrado, estoy más centrado en perfeccionar lo que ya está grabado: que suene como quiero, trabajar con los productores… Pero sigo escribiendo cosas en casa. A veces me viene una letra interesante y la anoto. Hay que seguir siempre.
En un momento en el que muchos artistas llenan estadios, ¿prefiere los conciertos más íntimos, como el de Razzmatazz, o le gustaría dar ese salto algún día?
Hombre, no te voy a mentir: si hay opción de hacer un estadio, lo haría encantado. Pero no estoy en ese momento todavía. Y no sé si lo será en alguna ocasión. Aun así, los conciertos en salas pequeñas son muy bonitos, porque ves a la gente de cerca y eso tiene algo único.
En sus conciertos, ¿qué parte hay de Luis y qué parte de Cepeda?
Tenéis a Cepeda, el que interpreta las canciones, y a Luis, la persona que habla con vosotros entre tema y tema. En el escenario intento que estén los dos.
De todos los conciertos que lleva a sus espaldas, ¿recuerda alguna anécdota curiosa o especial?
Sí, me pasó una cosa muy curiosa, creo que en Zaragoza, aunque pudo ser en Barcelona. Dos personas me escribieron para pedirme que les ayudara a pedir matrimonio… ¡a la misma persona! Les dije que sí a las dos sin saberlo, subieron al escenario y cada una sacó su anillo. Fue muy divertido y muy bonito.
Sus canciones tienen espacio para los enamorados, pero también para los desenamorados…
Sí, hay para todos los gustos. También se llora en ellas.
¿Está siguiendo esta edición de Operación Triunfo?
Sí, lo estoy viendo. De hecho, mañana visitaré la academia. Hay chicos increíbles, con mucho talento, y espero que al salir puedan construir una carrera sólida y hacer música, que es para lo que entraron.
¿Tiene algún favorito o favorita entre los concursantes?
No, prefiero no decirlo. Twitter es un arma de doble filo. (Ríe)
Algunos espectadores comparan a Lucía con “el nuevo Cepeda”, por sus nominaciones constantes. ¿Cómo recuerda usted ese proceso cuando participó en el programa?
Bueno, ya pasaron ocho años, y no pienso mucho en eso. Les diría que no importa nada de lo que pase en el programa. Si gustas a cien personas, dedícate a gustarles a esas cien y a darles lo mejor. Si mañana son trescientas, y pasado cien mil, ahí está la verdadera carrera. Al final, la carrera se hace fuera, no dentro.
Para terminar, ¿qué mensaje le gustaría dejarle a su público antes del concierto de mañana?
Que disfruten, que canten, que sientan las canciones como suyas. Y que yo estaré ahí para dar el 100%, como siempre.
