Ignacio Sagnier: “Me gusta que un artista ponga pasión”

Periodista, fanático de los deportes, lector fiel al papel y apasionado de la música; así se puede describir, en gran parte, al entrevistado de esta semana: Ignacio Sagnier, quien ha dejado un gran sello en el diario Sport con su sección “Veladas Sonoras”. En este espacio, el catalán regala a los lectores la oportunidad de conocer a grandes artistas (30 de momento) a través de entrevistas que combinan pasión, deportes y grandes confesiones.

Tiene usted una gran trayectoria y ahora se encuentra inmerso en un gran proyecto. ¿Cómo nació Veladas Sonoras?
No diré que hemos descubierto la pólvora, pero nos gusta mezclar mundos: el de la música, la cultura y el arte con el del deporte. Esa es la idea de esta sección del Sport, que sale cada dos semanas, los fines de semana.

¿Por qué eligió ese nombre?
Surgió de una broma entre amigos. Mis iniciales son Sagnier Valiente, SV, y al revés es VS. Siempre hablábamos de “buenas veladas” cuando íbamos a conciertos, y como también nos gustaba el boxeo, la palabra se quedó. Así, jugando, nació Veladas Sonoras.

Esta sección le permite conocer muy de cerca a los artistas.
Sí. Entrevisto a músicos que muchas veces veo en concierto el mismo día o al siguiente. Eso genera una conexión especial. Al final, cuando hablas con alguien a quien has visto sobre un escenario, la conversación fluye de otra manera.

¿Y cómo fue la primera entrevista de este espacio quincenal?
Yo trabajé en este diario entre 2002 y 2011. Más tarde me fui, pero mantuve el contacto. Un día, el director, Joan Vehils, me propuso crear una sección diferente, que no hablara solo de fútbol o baloncesto. Pensamos en unir música y deporte, y así surgió la idea. La primera entrevista fue en marzo de 2024, con Nil Moliner. La hicimos en los estudios Medusa de Barcelona. Allí empezó todo. Desde entonces, llevamos unas cuarenta entrevistas grabadas y unas treinta publicadas.

Durante todo este tiempo, usted ha entrevistado a grandes artistas. ¿Cuáles destacaría?
Sí, y además con mucho cariño y profesionalidad. Por Veladas Sonoras han pasado artistas como India Martínez, Arde Bogotá, Suu, Julieta, Ana Guerra, Álvaro Soler o Belén Aguilera, entre muchos otros. También hemos tenido a La Tani, ganadora del Goya a Mejor Canción en 2024, y próximamente publicaremos entrevistas con Loquillo, Fito Cabrales, Mónica Naranjo… Es bonito ver que artistas y discográficas valoran el proyecto.

¿Podría destacar alguna anécdota que le haya marcado especialmente?
Hay muchas. Una muy bonita la contó India Martínez: la invitaron a un evento en el Barça y pensó que sería su oportunidad para hacerse una foto con Messi. Cuando él llegó, fue él quien le pidió la foto a ella. “No, la leyenda eres tú”, le dijo India. Y Messi respondió: “No, para mí la leyenda sos vos”. Ese tipo de historias trascienden el deporte.

La música y el deporte fusionados en la representación de dos grandes referentes. ¿Cómo reaccionan los artistas al hablar de deporte?
Al principio muchos dicen “yo no sé de deporte”, pero todos tienen alguna conexión: una anécdota, un recuerdo, un deportista que admiran. En Veladas Sonoras no buscamos un examen, sino una charla. Por ejemplo, Belén Aguilera había jugado a balonmano y voleibol; Samuraï va al gimnasio cada día; Mikel Erentxun me dijo: “No me gusta el fútbol, me gusta la Real Sociedad”. Todos tienen algo que contar. De hecho, siempre empiezo las entrevistas con la misma pregunta: si su carrera musical fuera un deporte, ¿en qué punto estaría? Esa pregunta les hace pensar. A partir de ahí, la charla fluye y salen reflexiones preciosas. También les pregunto por su nivel de exigencia, sus referentes deportivos o qué escuchaban en el coche de sus padres. Muchos coinciden en haber crecido con música clásica, Queen, ABBA, Supertramp o Mecano.

¿Y qué escuchaba usted en el coche de sus padres?
Supertramp, especialmente el disco Live in Paris. Es un álbum que no puedes empezar sin acabar. También escuchábamos mucho a ABBA.

Es un habitual de los conciertos. ¿Cuántos lleva este año aproximadamente?
Creo que unos cuarenta y cinco… y me quedan unos treinta más antes de que acabe el año. (Ríe).

Además, hace grandes fotografías.
(Ríe) La gente cree que llevo una cámara a los conciertos, pero no. Todas las fotos las hago con mi iPhone.

¿Y no graba vídeos?
Estoy en contra de ellos, porque quien graba tapa a los demás. Como soy alto, cuando hago fotos no tapo a nadie y puedo capturar imágenes sin tener el móvil levantado constantemente. Abogo por hacer fotos, no vídeos, porque a veces la cantidad de móviles grabando resulta escandalosa y la calidad es muy justa. Sin embargo, muchos artistas repostean vídeos pero no fotos, lo cual me parece incongruente. Prefieren un vídeo de mala calidad antes que una buena foto, y eso alienta a las masas a grabar vídeos en lugar de disfrutar y tomar fotos.

Entonces, usted va en contra de los vídeos en los conciertos. ¿Cree que se disfruta menos cuando se graba?
Evidentemente, sí. Cuando estás grabando, miras la pantalla y no lo que sucede en el escenario. Recuerdo que Bunbury censuró a alguien que le grababa todo el concierto. Lo entiendo, porque ves a alguien más pendiente de su pantalla que del artista. Además, grabar constantemente ensucia un poco la atmósfera.

¿Alguna vez usted ha grabado vídeos?
Sí, aunque poco. Solo cuando hay alguna canción icónica o especial, como Cuarteles de invierno de Vetusta Morla o The Comeback Kid de The Midnight. Siempre trato de no molestar a los demás espectadores y me coloco bien, gracias a mi altura.

¿A quién le gustaría entrevistar en futuras Veladas Sonoras? A usted le encanta Raphael, a quien ha visto en cincuenta ocasiones.
A Raphael sería genial, y tanto. También a Aitana, porque tiene frescura y conexión con el deporte. Y a Leiva, que es muy futbolero y visita estadios en cada ciudad donde toca. Sería una velada sonora perfecta.

No puedo evitar preguntarle con qué deporte se queda usted.
Con el fútbol. Me gusta ver buen fútbol, sea donde sea. También me apasionan los Juegos Olímpicos; todos los artistas los mencionan. Son un acontecimiento que une a todo el mundo.

¿Las entrevistas las realiza siempre de manera presencial?
Siempre que se puede, sí. Solo dos fueron por Zoom: con Beret y Rayden. Me gusta esperar a que los artistas vengan a Barcelona. Incluso hicimos una entrevista a Viva Suecia en el Liceu, antes de su prueba de sonido. Fue una oportunidad única.

¿Qué valora más de un artista?
Que transmita, que sepa dónde está. Que no haga un concierto mecánico, sino que se implique con el público. Me gusta que un artista ponga pasión.

Ignacio, las Veladas Sonoras son seguidas constantemente. ¿Qué siente usted?
Es muy gratificante. Hacemos entrevistas dos veces al mes y estoy muy agradecido al director, Joan Vehils, y a la subdirectora, Julen Serven, por permitirnos mezclar música y deporte en un diario deportivo. El proyecto es interesante, divertido y coloca al Sport en un primer plano distinto.

Estimado lector:
Como bien sabrá, si suele acompañarnos en este espacio, aquí nos permitimos ciertas libertades que nos alejan de los medios de comunicación convencionales. Por ello, le invito a comprar el Sport cada quince días para descubrir no solo a grandes artistas, sino también a un gran periodista. Ignacio Sagnier encarna las palabras pasión y humanidad. En un mundo cada vez más robotizado, necesitamos a salvadores como él: personas que nos recuerden el lado humano de la vida y que sientan una verdadera vocación por lo que hacen. Sigan los pasos de este periodista; les aseguro que será una de las mejores decisiones que podrán tomar. Formen parte de esas grandes veladas que nos relata una gran voz: la de Ignacio Sagnier.

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